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Acerca de Fernando Serra

Fernando Serra
Dirección de Producción, Tecnología y Operaciones
Doctor en Dirección de Empresas y MBA, IESE, Universidad de Navarra
Ingeniero Industrial, UPC
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To be or not to be

Hace unos dias, entre viaje y viaje, participé en un consejo de administración, de una discusión sobre el crecimiento de las empresas. La empresa en cuestión es familiar, catalana, tamaño medio – grande, con una posición históricamente muy dominante en el mercado y muy rentable pero con tendencia suave a disminuir la rentabilidad. Las preguntas son siempre las mismas: ¿Porque crecer más, ahora que después de tantos esfuerzos estamos bien? ¿Dónde vamos a encontrar proyectos de crecimiento más rentables que nuestra propia compañía actual? Y además, no queremos crecer por crecer. Lector, esta es una frase trampa, a menudo mencionada a la defensiva.

El crecimiento buscado y planificado es un tópico frecuentemente discutido entre los académicos y los grandes gurús, y actualmente lo es más si cabe. El último número de la Harvard BR era un monografico sobre el crecimiento. Así que queridos amigos del anónimo consejo, no están uds. desencaminados ni por la preocupación ni por el momento de plantearla. Todo el mundo sabe ya que el crecimiento en economía es cíclico.

Para facilitar la comprensión, quisiera diferenciar entre las siguientes cuestiones: la necesidad de crecer , la capacidad de crecer y la capacidad de riesgo del empresario para acometer el crecimiento.

Es la propia competencia la que obliga a crecer, al disminuir los márgenes unitarios y el tamaño de los nichos de mercado en los que una empresa puede ser dominante. Ambos fenómenos se dan de forma natural en los mercados, evolucionando a peor. Decia un profesor mio que no hay nada más inestable que un buen negocio. A veces, puede costar asumir que la situación competitiva ha cambiado en pocos años y por lo tanto tambien ha cambiado la presión sobre la necesidad de crecer.

Necesitamos crecer, en definitiva por:

  • Queremos mantener los beneficios absolutos, cuando los márgenes unitarios bajan.
  • La necesidad de incrementar la productividad de la organización y del capital empleado.

Además, es muy importante el momento y la circunstancia en que una empresa se plantea crecer. Si se espera a que se produzca de facto la disminución del margen y de la cuota de mercado, es probable que ya no tengamos la capacidad financiera para crecer, o la tengamos disminuida. En consecuencia, como que el fenómeno del deterioro de la rentabilidad mediante la acción de la competencia es bien conocido, la empresa debe plantearse el crecimiento cuando todavía es dominante, con los margenes suficientes y quizás mayores que los de la competencia. Este ha sido el secreto de los que lo han sabido hacer: adelantarse a un proceso biológico. En Catalunya hay ejemplos de ello, pocos pero hay.

Es razonable, observado desde un punto de vista anímico, que en un buen momento de beneficios el empresario se pregunte, ¿Porqué no quedarnos aquí?, es algo así como lo que puede sentir un niño que no quiere crecer porque se le complica la vida. Efectivamente, crecer es complejo, pero por todo lo comentado, es inevitable. No es un concepto absoluto, sino relativo, debemos crecer más que la competencia (no basta con crecer), y debemos crecer bien (quiere decir rentablemente, equilibradamente).

Hay algunas barreras anímicas que se le presentan a la empresa familiar frente al reto del crecimiento:

  • Se incrementan los riesgos. Se produce mal de altura y se vuelve al razonamiento infantil de negar el crecimiento.
  • Se tiene sensación de pérdida de control personal del negocio, y por lo tanto se genera inseguridad personal sobre la bondad de la organización.
  • Se requiere profesionalizar, más y más.
  • A menudo, crecimiento lleva asociado el concepto de internacionalización cualquiera que sea el grado. Y esto afecta a la vida familiar.

Me comprometo a escribir en un próximo futuro sobre las otras dos cuestiones, la capacidad de crecer y la capacidad de riesgo. Pero no quiero terminar mi reflexión de hoy al nivel que se encuentra, sin llegar a una conclusión operativa. Si ud. no está dispuesto a asumir estos planteamientos, o bien ha dejado de estarlo, venda ahora su empresa, mas tarde será menos rentable, o se le descompondrá entre las manos sin saber muy bien porqué.

Superar esto es necesario para la familia y para Catalunya.

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