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Acerca de Fernando Serra

Fernando Serra
Dirección de Producción, Tecnología y Operaciones
Doctor en Dirección de Empresas y MBA, IESE, Universidad de Navarra
Ingeniero Industrial, UPC
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¿O Don Quijote o Sancho Panza?

En las últimas semanas me he convertido en un lector compulsivo de casi todo lo que cae en mis manos, con el ánimo de comprender la situación creada por la forma en que se ha producido el cambio político, sus causas y sus posibles impactos. En lo de la lectura no debo ser nada original, en cambio creo que soy de los pocos que cada vez entiende menos la situación. Lo confieso, no parece obedecer a la racionalidad del mundo que vivo, el de las empresas y empresarios.

Percibo en la prensa, especialmente la económica, una dualidad de opiniones. Por una parte y por lo que se refiere a las cuestiones económicas, tranquilidad, avalada por el Ministro Solbes, ¡Tranquilos, está Solbes!, es ortodoxo con el déficit. Por otra y por lo que se refiere a las cuestiones políticas, incertidumbre, desconcierto,…repartidos más o menos al 50% (según mi modesta estadística). Sin embargo, en mi opinión, esta dualidad presenta un error de base, ya que las decisiones políticas pueden tener un tremendo impacto en la vida económica, y eso manteniendo la garantía que supone la ortodoxia de Solbes.

Para explicarme mejor voy a exponerles algunos ejemplos de decisiones eminentemente políticas con un claro e importante impacto en la economía de los entornos inmediatos, evitando entrar a discutir las razones políticas que las amparan. Empezando con la más reciente y controvertida, la retirada de Iraq, la pasada semana me comentaba un colega que una universidad americana habia retrasado la colaboración en un programa en España, argumentando que no era un buen momento para presentar proyectos con nuestro país. Desconozco el impacto que puede o va a tener la retirada de Iraq, pero un Gobierno competente debería haberlo estudiado, o bien pactado las contingencias. A fuer de parecer injenuo, espero que en nuestro caso sea así.

La retirada o no, del Plan Hidrológico Nacional, en todo o parte, modificará sin duda el mapa de riqueza en el Levante español, no será igual en un caso que en el otro. La decisión, pretendidamente ecológica, sobre el túnel de Bracons, con un impacto decisivo en la economía de las comarcas afectadas. La reforma del modelo financiero autonómico, o el hecho de que sea o no una prioridad del Gobierno central, va a tener un impacto en Catalunya, pueden recortar cuatro años, por lo menos, a las esperanzas que algunos tenemos puestas en este cambio. Y quien sabe, recuerden, hace cuatro años Aznar era todopoderoso.

En este tipo de decisiones hay dos impactos, el político, que gravita sobre el partido que gobierna y la toma o promete, y que espera resultados a corto plazo en forma de beneplácito de la opinión pública con réditos en el poder, y la económica que la sufre la población y que puede tener y tiene impacto incluso a largo plazo. Alguien podría decir, este se olvida del impacto social, objetivo principal de las decisiones políticas. No me olvido, pero sino tiene en cuenta lo económico, el social se convierte en un espejismo o sentimentalismo de corto plazo.

Intuyo, por lo que observo, que hay dos formas de hacer política, una racional, la escuela sajona, basada en los intereses terrenales de los paises que la practican y con poca o nula dependencia del partido que gobierna para los temas considerados esenciales a sus intereses, la practican los EEUU, Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Polonia,…hasta Rusia, y la española. Nuestros gobiernos siguen buscando su papel en el mundo, perdido desde la guerra de Cuba. Decia un periodista iraquí refiriendose a la presencia española en su país, “esperábamos un Quijote y nos ha salido un Sancho Panza”.

La aplicación de la ley del péndulo en temas tan importantes, simplemente por el hecho de tener el poder absoluto o por haber identificado un sentimiento en la población, tiene un fuerte impacto en la inseguridad e incertidumbre frente al mundo de las inversiones y de los negocios. Reclamo desde aquí pactos de estado, no sólo frente a la lacra del terrorismo rural, sino en temas tan serios como las alianzas internacionales, nuestra frontera sur, etc.

Desde la esperanza (es lo último que se pierde) y el debido crédito de los 100 dias, animo a los partidos y gobernantes a realizar análisis del impacto económico que sus decisiones políticas tendrán en el largo plazo para la población, y que lo expliquen a la población. Si el votante es soberano y capaz para sentir, tambien lo será para defender sus intereses con el voto.

Barcelona, mayo 2004

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