Men principal:

SUSCRÍBASE PARA RECIBIR ACTUALIZACIONES DE LOS ARTÍCULOS PUBLICADOS
Email:
Verificar
Introduzca el texto tal y como aparece en la imagen
 
 

 

Acerca de Fernando Serra

Fernando Serra
Dirección de Producción, Tecnología y Operaciones
Doctor en Dirección de Empresas y MBA, IESE, Universidad de Navarra
Ingeniero Industrial, UPC
Leer más »

Artculos recientes en el blog de Fernando Serra

Links recomendados

¡España va bien!

Acabo de leer las conclusiones de una encuesta de clima empresarial realizada en Catalunya, en ella se concluye que “la reactivación económica no puede tardar en llegar”. Me da pánico confundir los deseos con la realidad, y creo que en este caso pasa algo así.

La encuesta habia sido realizada entre una muestra de empresas similar a la población de empresas catalanas, es decir un elevado porcentaje de comercios familiares, talleres locales, servicios profesionales, etc. A las conclusiones se ha llegado a través del número de contestaciones. Probablemente es un buen indicador del clima empresarial, de la expectativa, de los deseos, pero nada mas, no se puede deducir que “la reactivación no puede tardar en llegar”. Veamos porqué.

La encuesta no estaba ponderada ni por número de empleados por empresa, ni por cifra de facturación, ni por capacidad exportadora, etc. es decir no tenia en cuenta el impacto ponderado de cada empresa en la reactivación potencial. Me gustaria creer en el vaticinio, y puede que finalmente sea así, a fin de cuentas es verdad que “no puede tardar en llegar”.

La encuesta tiene su utilidad, sin duda, y está lejos de mi voluntad menospreciarla, pero me sirve de motivo para poner a reflexión general algunas de sus conclusiones.

A propósito de todo esto recuerdo que recientemente ha aparecido en la prensa un ministro (aparece muy a menudo, se acercan elecciones) anunciando que el estado subvencionará a una importante empresa de cabecera para que invierta aquí y no en la Europa del Este. La factura es elevada, pero no importa, el problema está resuelto, dijo el ministro, ya no se va (por esta vez!). La prensa lo publica y todos nos quedamos tan tranquilos. Y digo yo, si a nuestras empresas de cabecera hay que subvencionarlas de tanto en vez para que no se vayan e inviertan aquí, ¿que significado tiene que el empresariado medio haya mejorado su expectativa inmediata?.

El de este ministro no es el único caso, varias de nuestras empresas de cabecera estan subvencionadas de una forma u otra.

Por mi parte pienso que nada ha cambiado: el dólar sigue más o menos igual y su expectativa tambien, nuestro diferencial inflacionario con la UE tambien sigue igual es decir perdemos competitividad continuamente (y si Alemania entra en deflación más aún, o ya lo está?), nuestra falta de tecnologías e infreestructuras, nuestra industria en general de tecnología media y mano de obra intensiva, nuestro déficit fiscal, nuestra poca capacidad de hacernos oir, la ampliación de la UE, el largo e incierto camino que le queda por recorrer a la UE, etc, incluso alguna que otra rencilla a nivel internacional que de nuevo puede acabar en guerra. Ah! Y para el colmo tengo la desgracia de leer esta encuesta y leo “la mayoría de los empresarios catalanes piensan que la ampliación de la UE no afectará a sus empresas”, ¿estamos hablando de lo mismo? ¿estoy yo en Marte?

Creo que hay un evidente desconocimiento de la situación de fondo, escondido detrás de un espejismo de bienestar soportado por los intereses negativos coyunturales, un elevado consumo basado en el endeudamiento de las familias, etc Todo esto estaría muy bien si el tejido industrial se renovara o saliera intacto de la prueba. Pero no parece que sea así, las subvenciones nos lo ponen de manifiesto.

Señores, lo que ocurria ayer está hoy un poco peor. No soy pesimista, o por lo menos no a causa de la situación, pero me parece grave e irresponsable dormir las conciencias con planteamientos políticos de “España va bien” o u otras interpretaciones en este sentido basadas en la democracia de la estadística, incluso que fueran bienintencionadas para ayudarnos a afrontar las vacaciones en mejores condiciones anímicas.

No soy pesimista, repito, pero deseo oir de alguien con autoridad y liderazgo político lo que realmente hay que hacer. Tenemos la necesidad de dejar de seguir el modelo de una “pequeña Italia” y acercarnos a ser “otra Holanda”, en términos empresariales claro.

Barcelona, julio 2003

Escriba un comentario