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Acerca de Fernando Serra

Fernando Serra
Dirección de Producción, Tecnología y Operaciones
Doctor en Dirección de Empresas y MBA, IESE, Universidad de Navarra
Ingeniero Industrial, UPC
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El riesgo del consumo doméstico

Como saben, incertidumbre significa percepción subjetiva de situación de crisis, pero no necesariamente esta percepción se ajusta a la realidad, a toro pasado. A pesar de la gran incertidumbre que afecta hoy al mundo de los negocios y de los mercados (y tambien al de las familias), la lectura de los parámetros económicos españoles del último trimestre de 2002 produce una sensación satisfactoria: el consumo interior ha seguido creciendo por encima del 7% hasta fin de año e incluso la producción industrial ha crecido ligeramente (no ha disminuido!) en los últimos meses. Algo se habrá hecho bien, ténganlo en cuenta los políticos de todas las tendencias, así como los responsables de las organizaciones y empresas con impacto social, ya que el crecimiento del PIB fue del 2% cuando la media de la eurozona fue de 1%. El hombre y sus organizaciones tienen necesidad de aprender de los errores y de los aciertos y las ideologías dejan de serlo cuando los fenómenos son conocidos y entran a formar parte de la ciencia.

A pesar de todo lo anterior estamos entrando en un escenario estraño para la mayoría de nosotros: tasas de interés del 2,75% (fijado por el BCE) lo que permite acceder a créditos al 3,5 – 3,75%, mientras al mismo tiempo tenemos una inflación del 4% (4,3% en Catalunya).

Los alemanes y resto de centroeuropeos necesitan el interés bajo para fomentar su reactivación en situaciones de muy baja inflación, por lo tanto (dado lo que mandan en el BCE) es de esperar que los intereses se mantengan así en la eurozona (probablemente incluso en un escenario de rebote inflacionario debido al petróleo). Nuestra inflación, por otra parte, está alimentada por  dos hechos muy poderosos: el propio consumo interior potenciado por estos intereses negativos (penalización a no consumir, a no invertir y a ahorrar) y la tendencia a unificarse los precios para las mismas mercancías y recursos en el seno de la UE. Ninguna de las dos tiene perspectivas de cambiar de signo.

En esta situación, el fenómeno sólo se puede moderar, pero no evitar: tendremos inflaciones mayores que la media de la UE. Moderado, este fenómeno no tiene por que ser destructivo, pero de todas formas probablemente cambiará  algunos paradigmas por los que nos regimos y dirigimos nuestras empresas.

Para moderar el fenómeno hay que conseguir: que los incrementos de sueldos y salarios sean consistentemente muy similares a la inflación (ni superiores ni inferiores), las reformas de la legislación laboral deben proseguir en la línea de alcanzar mayor flexibilidad en el mercado de contrataciones,  el déficit fiscal debe mantenerse cercano a cero, los entornos locales deben favorecer la productividad mediante infraestructuras, y las empresas deben gestionar mejorando su productividad individual (ya se sabe, si no se conoce o se dispone de otro modo se recurre a los despidos y traslados de centros de trabajo). Bien, soy moderadamente pesimista, estamos entrando en sucesivos períodos electorales. Quiero decir, que en realidad todo puede ser mucho peor, si gobierno, sindicatos, y partidos en general no entienden bien esta gran trampa.

Permítanme una digresión, hace unos años, los políticos vendían las bonanzas de determinadas ideologías para salir elegidos, hoy conocidos los fenómenos que antes se presumían, al político sólo le queda o bien administrar lo que tenemos (parece un trabajo nada fácil) o bien proyectar, vender y convencer un proyecto que mejore la vida de la colectividad en el futuro. Encuentro a faltar políticos capaces de explicar proyectos de estos, pero los necesitamos.

Y el empresario familiar (y los otros, como siempre) que debe hacer?. En primer lugar ser consciente de la situación, de los riesgos que comporta presupuestar una cuenta de resultados en base al crecimiento del consumo interior de este país, diversificar riesgos (mercados), invertir, innovar, etc., nada nuevo, pero con más énfasis y más prisa.

Barcelona, marzo 2003

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