Men principal:

SUSCRÍBASE PARA RECIBIR ACTUALIZACIONES DE LOS ARTÍCULOS PUBLICADOS
Email:
Verificar
Introduzca el texto tal y como aparece en la imagen
 
 

 

Acerca de Fernando Serra

Fernando Serra
Dirección de Producción, Tecnología y Operaciones
Doctor en Dirección de Empresas y MBA, IESE, Universidad de Navarra
Ingeniero Industrial, UPC
Leer más »

Artculos recientes en el blog de Fernando Serra

Links recomendados

Creatividad mal aplicada

Hace unos dias, coincidiendo con los inicios del verano, me reencontré con una amiga de los años de la primera juventud. Ella era “progre” y antisistema (antifamilia, antitodo) practicante, yo ya era “yupi-promesa” y catalanista. Para más inri, debo decir que mi amiga es madrileña. Puede imaginarse el lector cual fue mi sorpresa (agradable por cierto) al saber que mi amiga es magistrada de primera instancia en una capital de provincia de Cataluyna, y que se ha sacado (en pocos meses) el nivel B de catalán. Por si el lector no lo recuerda, el sistema democrático occidental se basa sobre tres pilares: el poder legislativo (las Cortes), el poder ejecutivo (el Gobierno) y el poder judicial (los jueces). No existiría, si alguno de ellos no existiera, o sería incompetente si alguno de ellos lo fuera.

Las pequeñas contradicciones aparentes, nos hacen pensar a los observadores de la vida, ¡mi amiga antisistema, soportando el sistema, veinte años después! Sin duda es un caso paradigmático e inteligente, a su vez, de una evolución personal. Una charla con ella, conduce a la conclusión de que no ha cambiado gran cosa de sus planteamientos de juventud, solo (mucho) el medio elegido para cambiar la sociedad.

El encuentro con mi amiga me ha permitido comparar (odiosas comparaciones) la evolución de un pariente cercano, simpatizante de la izquierda que nunca llegó a parlamentaria, inofensivo en lo físisco pero lacerante en lo dialéctico, hoy prestigioso catedrático e investigador en ciencias de la Nueva Economía. Su gran preocupación actual es hacerse rico urbanizando una zona en la costa andaluza. ¡Que evolución tan diferente! Parece que no es un tema de ideologías, sino mas bien de edades y experiencias.

Dejemos por un momento a mis amigos, y preguntémonos que hacian en su primera juventud personajes como Mario Conde, … El pacifismo contestatario occidental tal como lo conocemos hoy, tiene su orígen en la rica California de los primeros sesentas, contagiando después a una Europa que despertaba de la posguerra con el Mayo 68, ¡nuestro mayo 68!, y los movimientos pacifistas contrarios a la guerra del Vietnam. La juventud que vivió estos hechos hoy se encuentra en sus cincuentas.

De entre los muchos que vivieron estos hechos han surgido, tambien muchos que han alimentado el neoliberalismo, el capitalismo popular, etc, y unos pocos que han generado la creatividad contable que ha permitido una década prodigiosa y un posterior batacazo al descubrirse que detrás de la creatividad contable se escondían llana y simplemente estafas, ¡en USA!, diran unos, ¡y en España, y en Catalunya!

El neoliberalismo (como se le conoce) y el capitalismo popular son evoluciones de la economía de mercado, basadas en la misma esencia que en épocas de los romanos, oferta y demanda, propiedad, financiación de proyectos, etc., pero la creatividad contable, después de habernos hecho sentir tontos, descubrimos que no es otra cosa que el viejo delito del engaño y el robo. Hay que ser claro y decirlo así, no es consustancial con el sistema, sino con la esencia del hombre.

Otros sistemas se han mostrado incapaces de corregir sus desviaciones, especialmente la corrupción. La creatividad contable es una forma de corrupción, desarrollada y aplicada forzando las reglas de las economías occidentales. Lo que justificará una vez más la pervivencia de la economia de mercado y de la democracia es su capacidad para corregir estos excesos y evolucionar hacia una mayor libertad y protección del individuo frente a cada vez más sofisticados choriceos.

Los poderes legislativos deben ponerse a trabajar duro y rápido, ya que las tecnologías y los conocimientos hacen evolucionar tambien las formas de ejecutar los engaños y los robos.

El sistema judicial debe aplicar las leyes, endureciendo las penas, al amparo de aquel criterio que nos han contado a veces “la alarma social”. Señores, hay alarma cuando el patrimonio de los ahorradores se divide por cuatro. Hay alarma cuando se conoce que la crisis de confianza se debe a los creativos.

No cabe duda de que el camino elegido por mi amiga es el correcto. Desde estas líneas, mi enhorabuena a los jueces y magistrados capaces de interpretar la nueva situación y no sin valentía son capaces de darnos esperanza y dignidad colectiva de nuevo.

Barcelona, agosto 2002

Escriba un comentario